ROBERTO ALIAGA

Hay un lugar en La Mancha, de cuyo nombre no me quiero olvidar,  en el que no solo se fraguó la historia del Caballero de la Triste Figura y la sin par Dulcinea, sino que fué el germen de un joven contador de historias de nombre Roberto y de prolífica pluma ya que desde que despertó al mundo de los cuentos y de las historias no ha parado de crear.... y de crear bien. 

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